Síntesis del debate del grupo de trabajo sobre: Militarización y estrategia hegemónica imperialista en América Latina

VIII Taller internacional sobre Paradigmas Emancipatorios

América Latina y el Caribe viven una escalada de militarización por parte del imperialismo que, aunque no es nueva, su reforzamiento pone de manifiesto una ofensiva reaccionaria y contrarrevolucionaria que pretende derrotar los procesos de transformación, búsqueda de la justicia y emancipación nacional y continental protagonizada por los pueblos de nuestra región.

Esta estrategia imperialista ha sufrido cambios significativos después de la guerra de Vietnam, debido a la constante utilización de la innovación tecnológica para el control de los movimientos sociales. En América Latina, donde el cuerpo de oficiales de muchos de sus países fue entrenado en la ESMA, maniobras como el Plan Colombia, la IV Flota, el golpe de Estado en Honduras y otras acciones militares con armamentos altamente desarrollados no solo vigilan las acciones populares, sino que siguen preparando el terreno para satanizar, criminalizar y aniquilar la lucha de izquierda.

Asimismo, las bases militares en Colombia intentan legitimar la presencia estadounidense en la región. Bajo la llamada doctrina de seguridad democrática que esgrime los pretextos de combatir el narcotráfico, el terrorismo y la emigración descontrolada, estas bases en realidad se dirigen contra los cambios sociales, la unidad de nuestro movimiento y el proceso de integración latinoamericano.

La militarización no se reduce a la presencia de efectivos y medios bélicos, abarca también la detención y asesinato de líderes, la masacre contra la población civil que ha instaurado un clima de terror, la intervención de grupos paramilitares, mercenarios, contratistas privados, servicios de inteligencia, multinacionales y el poder mediático, cuya tarea ha sido la desinformación y contribuir a avalar el accionar de la fuerza militar y la despolitización de la población.

Acciones del movimiento popular

En reacción a esta estrategia militar de dominación del imperialismo, los movimientos sociales y populares:

  • Hemos convertido el fenómeno de militarización en tema permanente de análisis y denuncia en todos los espacios y escenarios de nuestro trabajo a nivel hemisférico e internacional.
  • Hemos protagonizado experiencias de lucha exitosas como la de Vieques, Manta, la victoria del pueblo de Venezuela frente al golpe de abril del 2002, la resistencia del pueblo brasileño para impedir la instalación de la base de Alcántara.
  • Hemos construido redes y campañas para socializar información y acciones de resistencia como la Campaña por la Desmilitarización de las Américas (CADA), los Encuentros Hemisféricos contra la Militarización celebrados en México y Honduras.
  • Hemos creado estrategias de protección a los movimientos sociales, entre otras acciones e iniciativas.

Frente a la gravedad y los peligros que puede condicionar esta nueva escalada militar en nuestro continente coincidimos en:

  • Que es de crucial importancia incrementar los niveles de monitoreo y socialización de la información.
  • Identificar la estrategia imperialista y el modo en el que opera, puesto que el movimiento social tiene el desafío de comprender la complejidad del escenario en el que acciona.
  • Realizar denuncias sistemáticas, acciones e iniciativas eficaces a nivel local, nacional y hemisférico para combatir la militarización y las consecuencias que en el ámbito social, ecológico y de derechos humanos tiene este fenómeno.
  • Fomentar la adhesión de movimientos, organizaciones e instituciones a las redes que ya trabajan de manera continua para enfrentar la militarización, y construir cuantas redes sean necesarias para fortalecer la articulación y el compromiso con la batalla por la desmilitarización.
  •  Fortalecer los puentes con movimientos sociales de inmigrantes y otros sectores que en Norteamérica constituyen aliados de nuestras luchas.
  •  Los movimientos sociales deben trabajar en la justicia social de las fuerzas militares, teniendo en cuenta condiciones y características de cada país.
  •  Generalizar la convicción de que la lucha contra la militarización no es una batalla reivindicativa, sino parte de nuestra batalla estratégica contra el imperialismo, el capitalismo, en defensa de la soberanía y la independencia nacional de los pueblos.

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